En este libro se narra la verdadera vida laboral y social de Azorín, natural de Monóvar. Más de uno se sorprenderá cuando lea que no vivía de sus libros.
Lo tenemos por escritor, pero fue mucho más que eso. Incluso si le siguiéramos como hombre de letras, tan sólo, tendríamos que estudiarlo en varios frentes: como novelista, como autor teatral y como ensayista. Pero eso no es todo. Ocurre que Azorín fue, también, un apasionado de la política, que llegó a ser diputado conservador en el Congreso en cinco ocasiones. Y ocurre que Azorín, además, tenía un oficio del que vivió durante toda su vida, salvo en dos pequeños paréntesis en que ocupó el puesto de subsecretario de Instrucción Pública: el de periodista.
Azorín, sí, fue por encima de todo un escritor, pero sus libros tenían tiradas muy cortas y los derechos de autor que cobraba por ellos no le hubiera proporcionado, seguramente, recursos económicos suficientes para vivir. Visto así, hay que concluir que a Azorín sólo es posible comprenderlo en su integridad en un escenario en el que venían a confluir el literato, el periodista y el personaje inquieto por la política. Esa confluencia es la que define la figura del intelectual.
Azorín, la cara del intelectual reúne varios ensayos de FERRÁNDIZ LOZANO dados a conocer entre 1992 y 2000 en publicaciones especializadas y en encuentros internacionales en España, Francia e Italia. En sus páginas se pone en revisión al Azorín del primer tercio del siglo XX. Y ello - como apunta SANTIAGO RIOPÉREZ, biógrafo de Azorín y autor de la introducción de este libro- "con un tratamiento riguroso e inédito, de consecuencias sorprendentes".
Completa esta publicación un abundante y bien elegido material gráfico que acabará de acercar a los lectores hasta "la otra cara" del gran escritor que fueses el maestro Azorín.